En esta ruta singular, unos rostros fantásticos cargados de misterio y soledad acompañan al caminante a su paso por sus sendas integradas en un espeso pinar. En ocasiones caminaremos con la única compañía del sonido del viento cuando sopla entre los pinos. Los rostros dan por pensar, son formas mágicas al alcance de cualquiera, donde estas figuras en reposo como vigilantes piedras cobran vida para convertirse en algo más.